En Argentina, el hígado graso no alcohólico es considerado una enfermedad de proporciones epidémicas, según la Fundación Favaloro. El organismo de salud señala que entre el 20% y 30% de los adultos la padecen y que la cifra aumenta en la población que convive con obesidad y diabetes, en cuyos casos aumenta a indicadores de entre el 70% y el 90%. Suele confundirse, pero no es igual a la enfermedad del hígadorelacionada con el alcohol.
¿Puedo comer huevos si tengo problemas de hígado? Lo que recomiendan los especialistas“Hígado graso” es la denominación que originalmente se daba y que aún se conserva en el habla popular a la enfermedad hepática esteatósica. Se trata de un desbalance metabólico en el que se acumula grasa en las células del hígado. Aunque su forma predominante es la esteatosis hepática difusa, también hay un tipo más grave de la enfermedad, llamado esteatohepatitis.
Síntomas de la esteatosis hepática o hígado graso
El hígado graso no alcohólico suele no evolucionar al punto de causar daños o complicaciones hepáticas, por lo que muchas veces puede no mostrar síntomas. En algunos casos, puede causar dolor debido al agrandamiento del hígado, según datos del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) de Estados Unidos.
¿Puedo comer huevos si tengo problemas de hígado? Lo que recomiendan los especialistasLos pacientes que presentan síntomas podrían sentirse cansados o tener molestias en la parte superior derecha del abdomen.
La esteatohepatitis, en cambio, presenta otros síntomas relacionados a la disfunción metabólica y a la cirrosis o la formación de cicatrices hepáticas. Estos son:
- Picazón en la piel
- Ascitis o hinchazón abdominal
- Falta de aire
- Hinchazón en las piernas
- Vasos sanguíneos en forma de araña justo debajo de la superficie de la piel
- Dilatación del bazo
- Cambio en el color de la piel en las palmas de las manos
- Color amarillento en la piel y en los ojos o ictericia
Otra de las recomendaciones de la institución de salud es limitar el consumo de alcohol, azúcares simples –por ejemplo, en refrescos o bebidas deportivas, jugos y tés– y también el tamaño de las porciones.